24/03/2026
24/03/2026
Compartir datos no significa perder el control de estos. En los espacios de datos, la privacidad es la base sobre la que se construye la colaboración. Gracias a mecanismos técnicos y legales, cada organización decide qué información comparte, con quién y en qué condiciones, garantizando siempre la protección de los datos y el cumplimiento normativo.
Cuando hablamos de espacios de datos, uno de los conceptos que más se repite es el de compartir información. En pocas palabras, los espacios de datos permiten que distintas organizaciones de un mismo sector colaboren compartiendo datos, lo que les permite obtener conocimientos más precisos, optimizar la toma de decisiones, impulsar la innovación y mejorar la eficiencia y calidad de sus productos o servicios.
Sin embargo, este tipo de colaboración suele generar una duda muy común: ¿significa esto que cualquier dato de una organización se comparte libremente con otras?
La respuesta es clara: no. En los espacios de datos, la privacidad es un pilar fundamental. Gracias a mecanismos de gobernanza, técnicos y legales, cada organización decide qué datos comparte, con quién y en qué condiciones. Esto garantiza tanto el cumplimiento de la normativa como la confianza entre los participantes.
Por ejemplo, dentro de los Espacios de Datos de Salud, los hospitales pueden compartir datos anonimizados que permiten acelerar la investigación médica, mejorar la precisión de los diagnósticos y desarrollar tratamientos más eficaces, todo ello sin comprometer la privacidad de los pacientes que permiten acelerar la investigación médica, mejorar la precisión de los diagnósticos y desarrollar tratamientos más eficaces, todo ello sin comprometer la privacidad de los pacientes.
En definitiva, los espacios de datos no se basan en compartirlo todo, sino en colaborar de forma segura y responsable. Y esta es la clave para que funcionen.
Para entender la importancia de la privacidad en un espacio de datos, es clave tener en cuenta que desde las primeras etapas de su diseño se aplica el principio de privacy by desing, integrando la protección de datos como un elemento estructural y no como una capa añadida. Esto se traduce en la implementación de mecanismos específicos como la anonimización y seudonimización, el control de accesos, la trazabilidad de los usos y acuerdos de compartición bien definidos.
Todo ello de apoya en herramientas que garantizan el cumplimiento del RGPD, permitiendo que los datos se compartan de forma segura, controlada y conforme a la normativa. Esto no solo protege la información sensible, sino que también genera confianza entre las organizaciones y facilita una colaboración sólida y sostenible.
La privacidad puede entenderse como el derecho y la capacidad de las personas y organizaciones para decidir y controlar cómo se recopila, almacena, procesa y comparte su información. En el contexto de los espacios de datos, esto implica que los datos personales y sensibles se gestionan de forma responsable, aplicando principios éticos, medidas de seguridad adecuadas y garantizando en todo momento el cumplimiento de la legislación vigente.
Para garantizar que las organizaciones puedan compartir información con confianza, los espacios de datos incorporan un conjunto de mecanismos que aseguran un uso seguro, controlado y responsable de los datos.
Anonimización de datos: se eliminan o transforman los elementos que permiten identificar a personas o entidades, reduciendo riesgos y facilitando el uso seguro del dato.
Control de acceso: cada participante decide quién puede acceder a sus datos, en qué condiciones y con qué finalidad, manteniendo el control.
Acuerdos de uso y gobernanza: se establecen reglas claras y transparentes sobre accesos, usos permitidos y responsabilidades, lo que aporta seguridad jurídica y operativa.
Soberanía del dato: cada organización conserva el control sobre sus datos, decidiendo cómo y cuándo se comparten, sin perder su propiedad ni capacidad de decisión.
Cumplimiento normativo: se aplican medidas técnicas y organizativas, como auditorías, trazabilidad y controles de cumplimiento, que garantizan un entorno alineado con la normativa vigente.
Tanto en el ámbito de los datos abiertos como en la gestión de datos en general, la protección de la privacidad es un elemento esencial. Garantizar el cumplimiento normativo y el respeto a los derechos fundamentales constituye una obligación esencial que permite generar confianza y facilitar el intercambio seguro de información.
Más allá de las herramientas, existen principios fundamentales que deben guiar la gestión de los datos:
Minimización de datos: se comparten únicamente los datos estrictamente necesarios, reduciendo riesgos y limitando la exposición innecesaria de información.
Control por parte del titular: el proveedor de datos mantiene el control sobre su información, incluso después de haberla compartido, asegurando un uso alineado con sus condiciones.
Consentimiento informado: en el caso de datos personales, el consentimiento debe ser claro, específico y revocable, garantizando la transparencia y el respeto a los derechos de las personas.
Anonimización y seudonimización: estas técnicas permiten proteger la identidad de los individuos reduciendo significativamente el riesgo de reidentificación, reforzando la seguridad y facilitando el uso responsable de los datos
Auditoría y trazabilidad: se garantiza la capacidad de registrar y supervisar de forma continua quién accede a los datos, en qué momento, en qué condiciones y con qué finalidad. Esto no solo aporta transparencia, sino que permite detectar usos indebidos, facilitar la rendición de cuentas y demostrar de forma efectiva el cumplimiento normativo.
Desde el Centro de Referencia de Espacios de Datos, trabajamos para que los espacios de datos sean una realidad accesible, segura y útil. Promovemos buenas prácticas, apoyamos proyectos innovadores y ayudamos a que más organizaciones se sumen a esta forma de colaboración.
Por ello, se ha desarrollado la norma UNE 0087:2025, que establece las bases para la creación y operación de espacios de datos soberanos, situando la privacidad como un elemento central desde el diseño.
A través de un marco claro de gobernanza, la definición de roles y responsabilidades, y la incorporación de mecanismos técnicos y legales, la norma garantiza que el uso de los datos se realice de forma segura, controlada y conforme a la normativa vigente.
En este sentido, la UNE 0087:2025 contribuye al cumplimiento del RGPD, refuerza la confianza entre las organizaciones y habilita un intercambio de datos responsable. Cuando la privacidad se integra como un principio estructural, los datos dejan de ser únicamente un activo que proteger y pasan a convertirse en una base sólida para innovar, colaborar y generar valor de forma sostenible.
Desde el Centro de Referencia de Espacios de Datos creemos que una gestión adecuada de los datos permite aprovechar todo su potencial como palanca de cambio, impulsando el desarrollo sostenible, fomentando la innovación y contribuyendo al bienestar social a través de soluciones más eficientes, informadas y responsables.