La economía del dato se ha consolidado como uno de los pilares esenciales de la transformación digital, actuando como motor de productividad, innovación y crecimiento económico. Su impacto se extiende a todos los sectores, generando nuevas oportunidades de desarrollo y contribuyendo a una mayor eficiencia en la prestación de servicios. En este contexto, resulta fundamental avanzar en la definición de métricas precisas que permitan evaluar su contribución real al progreso económico y social del país.