20/05/2026
20/05/2026
Cuando el cáncer avanza rápido y las decisiones deben tomarse con poco margen, disponer de la información adecuada puede marcar la diferencia. En el caso del cáncer de páncreas, uno de los tumores con peor pronóstico, los datos existen, pero no siempre están conectados ni disponibles en el momento en que más se necesitan. Este caso de uso muestra cómo un espacio de datos de salud puede transformar información dispersa en conocimiento útil, apoyando a la clínica y a la investigación para llegar antes, decidir mejor y reducir la incertidumbre.
Durante años, la Dra. Laura Sánchez, oncóloga médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron, ha acompañado a pacientes con cáncer de páncreas en uno de los recorridos más difíciles que existen en medicina. Muchos llegan tarde, cuando la enfermedad ya ha avanzado y las decisiones deben tomarse rápido y con muy poco margen.
La situación no es excepcional. En España, la incidencia de este tumor sigue creciendo. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, la tasa ajustada ha aumentado de forma sostenida tanto en hombres como en mujeres entre 2004 y 2025, con más de 10.000 nuevos casos estimados para este año.
Para Laura, estos datos no son solo cifras. Laura es consciente de que detrás de cada diagnóstico hay una persona, una familia y una secuencia de decisiones clínicas que deben tomarse con la mayor precisión posible. El problema es que, en muchos casos, esa precisión se construye con información incompleta.
Una de las frustraciones más frecuentes en el día a día de Laura es comprobar cómo pacientes con cáncer de páncreas, con características similares, evolucionan de manera diferente pese a recibir tratamientos similares. Hay algo que explica esta diferencia: los datos, que no siempre están disponibles de manera conjunta.
Los hospitales generan continuamente información relevante sobre la evolución clínica de los pacientes, pruebas de imagen, analíticas o resultados moleculares y genómicos. Sin embargo, buena parte de ese conocimiento permanece disperso, almacenado en sistemas aislados, difícil de relacionar en el momento en que se necesita.
En un tumor donde el diagnóstico precoz es complicado y los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos, esa falta de conexión entre datos limita la capacidad de anticiparse.
Además de su actividad asistencial, Laura también trabaja en investigación traslacional. Está convencida de que el análisis de datos reales, procedentes de distintos centros, y siempre anonimizados, puede ayudar a entender mejor el comportamiento del cáncer de páncreas y mejorar la selección de tratamientos.
Sin embargo, trabajar con datos reales implica retos importantes como acceder a información de diferentes hospitales, integrar formatos distintos, garantizar la privacidad de los pacientes y cumplir con todas las exigencias regulatorias. Durante años, estas barreras han ralentizado la generación de conocimiento que podría haberse aplicado antes en la práctica clínica.
En un contexto donde la incidencia global ha aumentado (con cifras que duplican prácticamente los casos en las últimas décadas), cada avance que permita acelerar la investigación tiene un impacto directo.
Evidenze Data Space surge precisamente para resolver esa desconexión. El proyecto promueve la creación de un espacio de datos de salud que permite integrar información clínica, radiológica y molecular en un entorno seguro, con datos anonimizados, sin necesidad de centralizar los datos ni comprometer su propiedad.
Los datos permanecen allí donde se generan, pero pueden ser utilizados de forma conjunta en casos de uso concretos, bajo condiciones definidas y con total trazabilidad. Este enfoque federado facilita la colaboración entre instituciones sin renunciar al control ni a la privacidad.
La infraestructura que lo hace posible es ANJANA Data Platform for Data Space (ADP4DS), que aporta una capa de gobernanza que organiza el acceso, define roles, registra el uso del dato y garantiza el cumplimiento de la regulación. Esto permite que el foco vuelva a la clínica y a la investigación, no a la gestión técnica de los datos.
En este caso de uso, Evidenze Data Space permite trabajar de forma coordinada con distintos tipos de datos relacionados con el cáncer de páncreas: la evolución clínica del paciente, sus pruebas de imagen, los resultados moleculares y la información procedente de bases de datos abiertas.
Al cruzar estas fuentes, empiezan a aparecer patrones que antes pasaban desapercibidos. Subgrupos de pacientes que evolucionan de forma similar, señales tempranas que anticipan resistencias o perfiles que podrían beneficiarse de terapias concretas o ensayos clínicos.
La experiencia clínica necesita apoyarse en un contexto más amplio, y es ahí donde el análisis de datos marca la diferencia. En un tumor donde la progresión suele ser rápida y las decisiones deben ajustarse con precisión, disponer de esa visión integrada cambia el punto de partida.
Para Laura, el valor de este enfoque se mide en lo que ocurre después del análisis. El valor está en la consulta, en el momento en que hay que decidir.
Integrar datos y analizarlos con mayor profundidad no elimina la incertidumbre, pero reduce su peso. Permite ajustar antes un tratamiento, elegir mejor entre alternativas o identificar oportunidades que de otra manera pasarían desapercibidas.
Cada decisión deja de apoyarse únicamente en la experiencia individual y se enriquece con evidencia acumulada.
En el día a día, muchas decisiones siguen tomándose con información parcial. Poder trabajar con datos conectados introduce un cambio sutil, pero importante: amplía la capacidad de ver lo que antes quedaba disperso.
Cada análisis, cada modelo predictivo, cada correlación encontrada es una posibilidad más de no repetir esa frase que tanto le pesa decir: “no hay tratamiento”.
Este caso de uso muestra cómo un espacio de datos puede transformar la forma en la que se aborda una enfermedad compleja como el cáncer de páncreas. La información solo cobra valor cuando puede utilizarse en el momento adecuado para orientar una decisión.
Cuando los datos se conectan de forma segura y se analizan de manera conjunta, es posible reducir la incertidumbre, avanzar en la investigación y mejorar la calidad de las decisiones clínicas. En un contexto donde la incidencia sigue aumentando, esa capacidad de mejorar, aunque sea paso a paso, resulta especialmente valiosa.
Evidenze Data Space parte de una idea sencilla: los datos ya existen. La diferencia está en cómo se utilizan.
Porque, en última instancia, cada decisión mejor informada es una oportunidad para llegar un poco antes.
*Nota: Laura es un “user persona” ficticia creada para ilustrar, de forma comprensible y humana, el valor que aporta la participación en Evidenze Data Space y el impacto real de este caso de uso en el ámbito del cáncer de páncreas.