Utilizar los datos para anticiparse al riesgo y proteger nuestros bosques.
La prevención de incendios forestales depende cada vez más de la capacidad para comprender lo que ocurre en el territorio. Integrar información procedente de múltiples fuentes permite identificar riesgos con mayor precisión, mejorar la coordinación entre organizaciones y apoyar una toma de decisiones más informada. El Espacio de Datos Forestales impulsa este enfoque mediante la compartición de datos ambientales, climáticos y territoriales.
Publicado el 18/08/2026
Los incendios forestales de este verano vuelven a evidenciar la dificultad de anticiparse a riesgos cada vez más complejos. En 2026 ya se han registrado 43 grandes incendios forestales que han arrasado más de 226.000 hectáreas. El más grave ha sido el de Burgohondo (Ávila), con cerca de 50.000 hectáreas calcinadas y decenas de miles de personas evacuadas.
En Almería, el incendio de Los Gallardos, que causó 13 víctimas mortales, mostró cómo la combinación de altas temperaturas, baja humedad, fuertes vientos y una orografía compleja puede acelerar la propagación del fuego. Más recientemente, el incendio de Niebla (Huelva), estabilizado tras diez días de actividad, ha quemado unas 33.000 hectáreas y obligado a evacuar a más de 600 personas.
Situaciones como estas recuerdan que la prevención sigue siendo una de las herramientas más eficaces para reducir tanto el riesgo como el impacto de los incendios forestales. Anticiparse exige comprender qué está ocurriendo en el territorio antes de que aparezcan las primeras llamas y disponer de información capaz de alertar sobre posibles escenarios de peligro.
El reto: tomar decisiones con información dispersa
Andrés Capdevila trabaja como ingeniero forestal en Cataluña. Desde su puesto participa en la gestión de espacios forestales, la planificación de actuaciones preventivas y la evaluación de riesgos ambientales que afectan a los bosques mediterráneos.
Durante la época de mayor riesgo, buena parte de su trabajo consiste en identificar qué zonas presentan una mayor vulnerabilidad frente a posibles incendios. Su labor diaria depende de información procedente de múltiples fuentes. Datos meteorológicos, imágenes satelitales, inventarios forestales, registros históricos de incendios, información sobre biodiversidad o sensores ambientales forman parte de las herramientas que utiliza habitualmente.
El problema es que muchos de estos datos se encuentran repartidos entre distintas administraciones, centros de investigación y plataformas tecnológicas. Cuando la información está dispersa, obtener una visión completa del territorio requiere más tiempo y esfuerzo. También resulta más complicado detectar patrones o relacionar variables que, analizadas conjuntamente, pueden ayudar a identificar situaciones de riesgo.
Comprender el riesgo antes de que se declare el incendio
Los incendios registrados durante este verano son un buen ejemplo de ello. Tanto en Guadalajara como en Almería confluyeron factores que ya eran conocidos por los profesionales del sector forestal. A las condiciones meteorológicas extremas hay que sumar la sequedad acumulada, las características del terreno y la abundancia de vegetación, elementos que influyen directamente en la propagación del fuego.
Detectar estas combinaciones de riesgo con suficiente antelación depende de disponer de información actualizada y conectada. También requiere que los datos puedan compartirse y analizarse conjuntamente para ofrecer una visión más completa de lo que ocurre sobre el terreno.
Iniciativas que mejoran la prevención
Con esta finalidad surge el Espacio de Datos Forestales, una iniciativa que facilita la compartición de información entre administraciones públicas, centros de investigación, empresas y otras organizaciones vinculadas a la gestión forestal.
La propuesta busca crear un entorno de confianza donde distintos actores puedan aportar y utilizar datos de forma segura para generar conocimiento útil y apoyar una toma de decisiones más informada.
Gracias a este espacio de datos, Andrés puede acceder desde un único entorno a información procedente de múltiples fuentes. Datos sobre el estado de los bosques, variables meteorológicas, imágenes de observación terrestre o información ambiental pueden combinarse para ofrecer una visión más completa de cada zona forestal.
La plataforma también incorpora herramientas de análisis capaces de identificar tendencias y detectar áreas especialmente sensibles. Por ejemplo, puede señalar zonas donde coinciden niveles bajos de humedad, una elevada acumulación de vegetación y previsiones meteorológicas desfavorables para los próximos días. Esta información ayuda a planificar actuaciones preventivas, reforzar la vigilancia o priorizar recursos allí donde exista mayor probabilidad de que se produzca una emergencia.
Más conocimiento compartido para proteger los bosques
La utilidad de este enfoque va más allá de la prevención de incendios. Compartir información favorece una gestión más eficiente de los recursos naturales y facilita la colaboración entre organizaciones que trabajan sobre el mismo territorio. Administraciones públicas, investigadores y gestores forestales pueden acceder a una base de conocimiento más amplia y actualizada que ayuda a mejorar la planificación y la coordinación de actuaciones.
Además, la información generada puede apoyar otros ámbitos relacionados con la sostenibilidad, como la conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático o la planificación forestal a largo plazo.
Compartir datos para anticiparse al futuro
La experiencia demuestra que no siempre es posible evitar que se produzca un incendio forestal. Sin embargo, sí es posible mejorar la capacidad para anticiparse al riesgo y actuar antes de que una situación potencialmente peligrosa se convierta en una emergencia.
Contar con información integrada y accesible permite a profesionales como Andrés comprender mejor el territorio y orientar sus decisiones. Para la sociedad, supone avanzar hacia una gestión forestal más resiliente y mejor preparada frente a desafíos cada vez más frecuentes.
Cuando la información se comparte y se transforma en conocimiento útil, la prevención puede apoyarse en una visión más completa de lo que ocurre sobre el terreno, ayudando a proteger los bosques antes de que aparezcan las primeras llamas.
Nota: Andrés es un “user persona” ficticio creado para ilustrar, de forma comprensible y cercana, cómo el Espacio de Datos Forestales puede ayudar a profesionales de la gestión forestal a anticiparse al riesgo de incendios mediante la compartición y el aprovechamiento de datos procedentes de múltiples fuentes.