Caso de uso EITEl (Energía Inteligente para Todos)
EITEL (Energía Inteligente para Todos) ayuda a los ayuntamientos a transformar datos energéticos, sociales y climáticos dispersos en información útil para la toma de decisiones. A través de la compartición de datos y herramientas de inteligencia artificial, permite identificar situaciones de vulnerabilidad energética, priorizar inversiones y anticipar problemas, facilitando una gestión más eficiente de la energía y una respuesta más eficaz frente a la pobreza energética.
Publicado el 04/08/2026
“No llegar tarde. Cómo Lidia Ortega usa los datos para combatir la pobreza energética y el coste de la energía en su municipio”
Lidia Ortega, directora técnica de energía y Smart city en un ayuntamiento, se enfrenta a un patrón cada vez más preocupante: facturas energéticas al alza, edificios públicos con consumos desproporcionados y familias vulnerables que no pueden mantener condiciones básicas de confort en sus hogares.
El marco político existe. España cuenta con estrategias para hacer frente a la pobreza energética. Sin embargo, trasladar esas líneas de actuación al día a día municipal no es sencillo. El reto de Lidia, más que en definir qué hay que hacer, está en decidir cómo actuar con los recursos disponibles.
Decidir con información que no conecta
El ayuntamiento dispone de numerosos datos: consumos energéticos, tarifas, incidencias, información meteorológica o lecturas de sensores urbanos. El problema es que cada conjunto de datos vive en su propio sistema, con formatos distintos y sin conexión entre sí.
Esta fragmentación condiciona la toma de decisiones. Los problemas se detectan tarde y las intervenciones no siempre se dirigen donde más impacto tienen. En este contexto, la pobreza energética permanece oculta hasta que se vuelve crítica.
La dificultad de priorizar
Una de las principales preocupaciones de Lidia es saber dónde intervenir primero. Tiene que decidir qué edificios rehabilitar, qué barrios necesitan más atención y cómo justificar cada inversión.
La complejidad aumenta porque la pobreza energética no se mide únicamente con el importe de una factura. Influyen factores como el estado de la vivienda, la eficiencia de las instalaciones o el aislamiento. Lidia necesita entender todo esto en conjunto para identificar qué decisiones serán realmente eficaces.
Los datos como punto de partida
EITEL (Energía Inteligente para Todos) responde a esta situación creando un espacio de datos orientado a la gestión energética municipal. Integra información de consumo, infraestructuras, características demográficas, contexto socioeconómico, condiciones climáticas, red energética y sensores.
En el proyecto participan ayuntamientos como el de Getafe, Fuenlabrada, Cartagena y Alcorcón junto a la Universidad Carlos III de Madrid. La arquitectura, alineada con estándares, permite intercambiar datos con garantías y trabajar sobre una base compartida.
Con esta visión común, la energía deja de analizarse de forma aislada y pasa a entenderse dentro de su contexto
De los datos a la acción
EITEL incorpora análisis apoyados en inteligencia artificial que permiten relacionar variables y detectar patrones. Sobre esa base se construye un cuadro de mando que ayuda a interpretar lo que ocurre y a anticipar situaciones.
El ayuntamiento puede cruzar datos de consumo con variables sociales y climáticas para identificar zonas con mayor vulnerabilidad y decidir con más precisión qué medidas aplicar.
Cuando el margen de reacción es limitado
Este enfoque resulta especialmente útil en situaciones como una ola de calor. En estos momentos, el consumo energético se dispara y aumentan las alertas de los servicios sociales, especialmente en hogares vulnerables que no pueden mantener unas condiciones climáticas adecuadas.
Sin una visión integrada, las decisiones se limitan a responder con urgencia. Gracias a proyectos como EITEL, Lidia puede anticipar qué zonas se verán más afectadas, estimar la evolución del consumo y priorizar intervenciones antes de que la situación empeore.
Una forma distinta de gestionar la energía
Trabajar con un sistema de datos cambia la lógica de actuación. Lidia puede anticipar picos de consumo, ajustar la operación de los edificios públicos y detectar indicios de vulnerabilidad antes de que aparezcan los registros sociales. También puede comparar opciones de inversión según su impacto deseado.
El análisis continuo permite identificar posibles fallos en instalaciones antes de que se produzcan y ajustar la gestión energética en función de la demanda. Todo ello se complementa con herramientas que acercan la información a la ciudadanía.
Más capacidad para actuar a tiempo
El valor de EITEL está en facilitar decisiones mejor fundamentadas. La pobreza energética responde a factores estructurales, por lo que requiere intervenciones que combinen medidas sociales con mejoras en las infraestructuras.
Disponer de una visión integrada permite orientar mejor las políticas públicas, priorizar actuaciones y coordinar esfuerzos entre municipios.
Un caso que ilustra un cambio de enfoque
Este caso muestra cómo un sistema de datos puede convertirse en una herramienta útil para abordar un problema real. Al integrar información y dotarla de contexto, el ayuntamiento gana capacidad para anticiparse y evaluar el impacto de sus actuaciones.
En un ámbito donde el tiempo es determinante, esa capacidad permite intervenir antes de que los problemas se hagan visibles
Nota: Lidia Ortega es un “user persona” ficticio creado para representar necesidades reales de perfiles técnicos municipales y explicar de forma sencilla el valor del caso de uso de EITEL.