¿Qué es la economía del dato y por qué es importante para las organizaciones?
La economía del dato se ha incorporado de forma casi silenciosa a la actividad de muchas organizaciones, demostrando que lo verdaderamente relevante está en su uso, en las decisiones que tomamos basándonos en datos, en los servicios que mejora y en las oportunidades que abre. Pero ¿qué es exactamente la economía del dato y cómo impactará en nuestra vida diaria?
Publicado el 08/07/2026
Sin saberlo, muchas de las decisiones que tomamos cada día se apoyan en los datos. Desde elegir la ruta con menos tráfico para ir al trabajo, hasta consultar un resultado médico o planificar un viaje, utilizamos datos e información que alguien, en alguna organización, ha recogido, organizado y analizado.
Este uso cotidiano contrasta con lo que ocurre en muchas organizaciones donde los datos se generan constantemente pero no siempre se aprovechan. La necesidad de ordenar, conectar y utilizar esa información con sentido es lo que explica por qué la economía del dato ha pasado a ocupar un lugar cada vez más relevante.
¿Qué es la economía del dato?
Pero ¿qué es la economía del dato? Se podría definir como el conjunto de actividades orientadas a generar valor a partir de los datos, desde su recogida y gestión hasta su análisis, intercambio y uso en la toma de decisiones. De nada sirve disponer de mucha información si esta no se trata y se ordena. Para convertir estos datos en información útil hay que integrarlos en los procesos y convertirlos en una herramienta real para actuar.
Hoy en día, la economía del dato tiene aplicaciones visibles en todos los sectores, desde la energía o la salud, hasta la movilidad o la educación. En todos estos ámbitos, el uso de datos permite ajustar servicios, anticipar necesidades y mejorar la planificación. También se utiliza para evaluar políticas públicas, adaptar servicios a distintos perfiles o detectar patrones que de otro modo pasarían desapercibidos.
Aquí es donde entra en juego el Centro de Referencia de la Economía del Dato (CRED), dentro de la Dirección General del Dato. Este organismo acompaña a las organizaciones que quieren avanzar en la economía del dato ofreciendo recursos, guías, conocimiento práctico y referencias para compartir, utilizar y aprovechar los datos con seguridad, confianza y orientación a los resultados.
En definitiva, el objetivo principal de la economía del dato es ayudar a la sociedad a decidir mejor y actuar con mayor precisión a través de uso de los datos. Sin embargo, este desarrollo contempla también alguna dificultad. Muchas organizaciones aún tienen problemas para integrar el uso del dato en su funcionamiento diario. A esto se suma la falta de perfiles especializados, las dificultades de acceso a ciertos datos o la complejidad de los mecanismos de intercambio. En paralelo, los entornos donde se comparten datos no siempre resultan fáciles de utilizar ni ofrecen un retorno claro.
Retos de la economía del dato
A pesar de estos retos, la evolución es clara. El uso del dato tiende a integrarse cada vez más en la operativa habitual de las organizaciones, dejando de ser algo puntual o aislado. También avanzan los espacios de intercambio y los marcos de colaboración, mientras crece la necesidad de contar con talento capaz de sostener este desarrollo.
De este modo, los datos adquieren un valor estratégico. Además de influir en la eficiencia operativa de las organizaciones, también lo hacen en la capacidad de innovar, competir y adaptarse a cambios tecnológicos. A una escala más amplia, afectan a la modernización de las administraciones, al desarrollo de los sectores productivos y a la autonomía tecnológica.
Previsiones de la economía del dato
Las previsiones reflejan esta tendencia. Según el estudio de la Comisión Europea “Mercado europeo de datos", se estima que la economía del dato podría alcanzar en torno al 5,3 % en 2030, con un incremento significativo del volumen económico asociado. También se espera un aumento del empleo vinculado al dato, que podría pasar de unos 596.000 profesionales en la actualidad a cerca de 686.000 en los próximos años. Junto a ello, crecen también el número de empresas que utilizan datos, los proveedores especializados y los flujos de información, aunque persiste un déficit de profesionales y margen de mejora en el nivel de madurez.
Para entender y acompañar en esta evolución, medir resulta imprescindible. Esta medición permite saber dónde se está avanzando, qué sectores lo hacen con mayor rapidez y qué limitaciones siguen presentes. Sin esa información, es difícil orientar decisiones o definir estrategias con recorrido. La medición, además de describir la situación, también ayuda a compararla y mejorarla.
El papel de la inteligencia artificial en la economía del dato
Dentro de este escenario, la inteligencia artificial amplía las posibilidades de uso de los datos. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones o anticipar escenarios abre nuevas aplicaciones en prácticamente todos los sectores. Pero también exige más rigor: sin datos bien estructurados, documentados y representativos, los resultados pierden fiabilidad.
En definitiva, el verdadero valor de la economía del dato radica en que introduce una lógica más consciente y estructurada. La diferencia principal es que mientras que antes las decisiones de una organización dependían de la información disponible, ahora estas decisiones se basan en un uso organizado, medido e integrado en la estrategia.