¿Cómo impactan los datos en nuestro día a día?
Pedir una cita médica, consultar una ruta en una aplicación de movilidad o planificar un viaje son acciones cotidianas en las que los datos desempeñan un papel cada vez más relevante. Aunque a menudo pasan desapercibidos, contribuyen a mejorar servicios, optimizar recursos y facilitar una toma de decisiones más eficiente. Desde la sanidad a la movilidad, los cuidados o el turismo, los datos generan valor cuando se transforman en conocimiento útil al servicio de las personas.
Publicado el 14/10/2026
Los datos están presentes en muchos más momentos de nuestra vida de los que imaginamos. Cada vez que utilizamos una aplicación de transporte, pedimos una cita médica, recibimos una recomendación personalizada o visitamos una ciudad, hay datos ayudando a tomar decisiones. Sin embargo, a menudo hablamos de ellos como si fueran algo lejano, técnico o reservado únicamente a especialistas.
La realidad es muy diferente. Los datos ya forman parte de nuestro día a día y están contribuyendo a mejorar servicios, optimizar recursos y ofrecer respuestas más eficaces a algunos de los principales retos de nuestra sociedad. Cuando los datos se utilizan de forma responsable y se gestionan adecuadamente, permiten obtener conocimiento útil para las personas, las organizaciones y las administraciones.
Una sanidad más preventiva y personalizada
La salud es uno de los ámbitos donde el valor de los datos resulta más visible. Cada consulta médica, prueba diagnóstica o tratamiento genera información que, gestionada de forma segura y responsable, puede contribuir a mejorar la atención sanitaria.
Gracias al análisis de los datos clínicos es posible detectar enfermedades de forma más temprana, realizar diagnósticos más precisos y avanzar hacia tratamientos adaptados a las características de cada persona.
Un ejemplo de este potencial es el Espacio Nacional de Datos de Salud (ENDS), una iniciativa que impulsa el intercambio y uso seguro de datos sanitarios para mejorar la toma de decisiones, favorecer la coordinación entre los distintos actores del sistema de salud y ofrecer una atención más eficiente a los pacientes. Además, el ENDS es finalista de los premios Europa se Siente 2026, un reconocimiento a proyectos financiados con fondos europeos que generan un impacto positivo en la sociedad.
El objetivo del ENDS es que los datos sanitarios puedan aportar valor más allá de cada consulta o centro de salud, facilitando una mejor planificación de los recursos, el seguimiento de enfermedades, la vigilancia de la salud pública y una atención más personalidad, manteniendo siempre las garantías necesarias de privacidad, seguridad y gobernanza
Todo esto permite identificar tendencias y anticipar posibles problemas de salud pública, contribuyendo a una sanidad más eficiente, preventiva y centrada en las personas.
Ciudades que se adapten mejor a cómo nos movemos
Cada día generamos información cuando utilizamos el transporte público, consultamos una aplicación de transporte o realizamos un desplazamiento. Analizar estos datos permite comprender mejor cómo nos movemos y diseñar servicios más adaptados a las necesidades reales de las personas.
Gracias a esta información es posible optimizar rutas, reducir tiempos de espera, mejorar la conexión entre diferentes medios de transporte y planificar infraestructuras más eficientes. El resultado son desplazamientos más ágiles, menos congestión y una mejor calidad del aire en nuestras ciudades.
Un elemento clave en este ámbito es el Espacio de Datos Integrado de Movilidad (EDIM), concebido como una infraestructura que facilita la interoperabilidad y el intercambio de información entre los diferentes actores y espacios de datos del ecosistema de movilidad. Su objetivo es conectar iniciativas, favorecer la creación de servicios más integrados y mejorar la planificación del transporte, impulsando una movilidad más sostenible, accesible e intermodal.
Cuando los datos se transforman en conocimiento, las ciudades pueden anticiparse a las necesidades de la ciudadanía y ofrecer opciones de movilidad más seguras, eficientes y centradas en las personas.
Cuidar mejor a las personas
La economía del dato también tiene un importante componente social. En ámbitos como la atención a personas mayores, la dependencia o los servicios sociales, disponer de información adecuada puede marcar una gran diferencia.
Cuando los datos procedentes de distintos servicios se utilizan de manera coordinada, es más sencillo identificar situaciones de vulnerabilidad y actuar antes de que los problemas se agraven. Esto permite ofrecer una atención más cercana y adaptada a cada situación personal.
Una mejor gestión de la información ayuda a reducir trámites y evitar que los ciudadanos tengan que repetir su situación en diferentes servicios. Además, permite agilizar la atención y dedicar más recursos al acompañamiento y los cuidados. El resultado es una respuesta más eficiente, coordinada y centrada en las necesidades de cada persona.
Una experiencia turística más sostenible y equilibrada
El turismo es otro de los sectores donde los datos están ayudando a mejorar la experiencia tanto de quienes visitan un destino como de quienes viven en él.
Los datos permiten gestionar mejor los flujos turísticos, reducir la masificación y distribuir de forma más equilibrada la afluencia de visitantes. Además, facilitan recomendaciones personalizadas según los intereses y preferencias de cada viajero, ayudándole a descubrir experiencias adaptadas a lo que busca. De este modo, contribuyen a un turismo más sostenible, una mejor experiencia para quienes visitan un destino y una convivencia más equilibrada con quienes viven en él.
Además, permiten anticipar la demanda y adaptar servicios públicos como el transporte, la gestión de residuos o determinados recursos municipales. Esto contribuye a un modelo turístico más sostenible y equilibrado para todos.
El verdadero valor de los datos
Cuando hablamos de datos, hablamos de decisiones mejor informadas. Hablamos de diagnósticos más precisos, desplazamientos más eficientes, cuidados más personalizados y servicios mejor adaptados a las necesidades de las personas. Su verdadero valor surge cuando se transforman en conocimiento útil capaz de generar beneficios concretos para la sociedad. La economía del dato va más allá de la tecnología, ya que permite afrontar retos reales, crear valor compartido y mejorar nuestro día a día.